LA MENTE REVISADA
INTRODUCCIÓN
La llamada al despertar proviene de la profundidad interior.
Es la invitación a una aventura como ninguna se haya
ofrecido jamás al mundo. El siguiente diálogo
tiene como foco el despertar de la mente.
Este diálogo es representativo de este propósito.
Este es uno de los muchos diálogos en los que David
se ha comprometido con la intención de desvelar creencias
que parecen obstruir la conciencia de la presencia del amor.
El extiende igualmente, claridad y profundidad. Desde 1990, él
ha viajado por todos los EEUU y Canadá, manteniendo
conversaciones muy abiertas en las que ninguna pregunta,
preocupación o tópico, quedaban “fuera
de límites”. Estos diálogos han incluido
metafísica no dualista y, a menudo, se asemeja a un
tipo de psicoterapia en la que los problemas y cuestiones
cotidianos fueran rastreadas hasta el falso sistema de creencias
de la mente, donde la corrección es posible aceptando
una sanación a través de un milagro.
Aunque estos encuentros toman diferentes formas (por ejemplo,
charlas, clases, talleres, retiros de fin de semana, consultas
y retiros más largos en casas, iglesias, jardines,
librerías, etc.), el propósito ha permanecido
invariable para aprender el verdadero perdón y el
estado de iluminación.
LA SEPARACIÓN
DE LA MENTE
Enseñando eso, uno puede reconocer la verdad como
lo único que hay y despertarse ahora, lo que se enseña
es simplemente un reflejo de claridad de mente. Esta es una
experiencia y una presencia viva, más que simplemente
una representación de ideas.
Como mensajeros de Paz, servimos como compañeros
poderosos para cada uno y reconocemos que el despertar no
es una tarea casual, sino que demanda un compromiso
inflexible. La profundidad de la discusión refleja
nuestra voluntad de cuestionar todas nuestras suposiciones,
directa e inmediatamente. Puede que se considere radical
o extremada y desde el punto de vista del mundo, lo es. La
total transformación de la mente se aborda con una
pasión y una devoción y un ardiente deseo que
procede del interior. Este es nuestro objetivo unificado
y nuestro propósito.
Ha llegado la hora de despertar. El tiempo de las palabras
y los conceptos está casi acabado. Ahora buscamos
la experiencia directa del Amor de Dios. Con agrado, abandonamos
las técnicas y repeticiones y los rituales y así nos
encontraremos con Dios en el Silencio de nuestros corazones.
Lo que pensamos que sabíamos de Dios era un error.
Y así venimos ahora con las manos vacías y
los brazos abiertos, conscientes de que no conocemos el camino
hacia Dios y, sin embargo, seguros de que Dios nos mostrará ese
camino.
Al mirar a nuestro alrededor, vemos que nuestros poderosos
compañeros se han reunido a nuestro lado para la última
ascensión hacia Dios. Un amigo es un amigo en el Señor.
La bienvenida nunca terminará en la Faz de Cristo.
La relación santa ha venido hasta nosotros y nos llena
de gozo y gratitud. Los testigos del sueño feliz se
ven por todas partes, en cualquier dirección que miremos
y en todo momento. La manta de Paz se ha extendido por toda
la faz de la Tierra. La tranquilidad fluye para sus participantes.
No queda nada que hacer sino celebrar, regocijarse y bendecir.
Todas las baratijas del mundo, que una vez nos deslumbraron,
no tienen ningún valor ante la inmensidad de esta
experiencia del presente. Todas las ambiciones y luchas para
empresas futuras se han desvanecido. Toda curiosidad acerca
del mundo se ha acabado. Descansamos en un silencio tan profundo
e inconmensurable, que el tiempo transcurre sin que nos toque.
Escuchamos, oímos y nos regocijamos.
Este escrito es meramente una colección de palabras.
No es nada por sí mismo. Que sus palabras sean un
reflejo de la inspiración dentro de ti, la llamada
al despertar y a estar contentos. Que se acelere tu camino
hacia la Paz, gozo y felicidad eterna. Y que experimentes
eso de lo que no podemos hablar, pero que te pertenece con
sólo pedirlo.
La mente no puede dejarse atrás porque está en
todas partes. Verdaderamente, se puede dejar atrás
todo en este mundo, pero no se puede dejar lo que uno es.
Dado que la mente lo abarca todo, no se la puede limitar.
La mente puede parecer que duerma y sueñe, pero nunca
puede ser lo que no es. Mientras parece dormir, lo único
que le queda hacer a la mente es cambiar el sentido de sí misma
y despertarse. Este debate entre David y algunos amigos se
centra en el cambio de mentalidad que es necesario para reconocer
la iluminación. Se hace evidente que esto requiere
un cuestionarse concienzudamente sobre todos los obstáculos
para llegar a la consciencia de la presencia del Amor, un
revisar la mente.
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David : La Verdad está dentro de
la mente. Sin embargo hay un sistema de creencias que produce
decepción, un estado de inconciencia que obscurece
la conciencia de la Verdad. Tenemos una oportunidad, en una
forma profundamente significativa de reunirnos y mirar con
calma todos los obstáculos hacia el Amor y pedir al
Espíritu que nos ilumine. La mente que se percibe
a sí misma como que existe dentro de un mundo de dualidad,
funciona siempre desde un sistema de creencia dualístico.
Cuestionando continuamente este sistema de creencia dualística,
a menudo se percibe como desasosegado y sobrecogedor; sin
embargo, este cuestionarse es necesario si uno ha de conseguir
un constante estado de paz.
Hay solamente un espíritu, pero parece haber muchos
pensamientos, emociones y percepciones para ocultar la conciencia
del Espíritu. Todo son tentaciones para olvidar al
Ser y a Dios. Si se les da fe a estas ilusiones, no hay voluntad
de cuestionarse las falsas creencias subyacentes en la raíz
de toda falsa percepción. Es muy importante para nosotros tener
una mente abierta y estar dispuestos a permitir que el Espíritu
desvele esta falsa creencia.
Lo que me gustaría hacer hoy es hablar sobre las
ideas reflejadas en un Curso de Milagros, una escritura contemporánea
y una herramienta práctica para la transformación
de la mente, que puede ser de enorme ayuda para alcanzar
la claridad. El Curso está concebido para que experimentemos
una paz interior duradera. No es un simple libro que tengamos
que estudiar, del que tengamos que hablar, analizar o ritualizar,
en el sentido de convertirlo en otra teología o religión.
El mensaje del Curso, el mensaje que yo estoy compartiendo
con Uds., es la Verdad que está dentro de Uds. Y esa
consistente paz mental es un objetivo que Uds. pueden y deben
obtener inevitablemente. Es una paz que viene de estar sintonizados
con esa Voz calmada de tu interior y de deshacerte de esa
otra voz en la mente errada del ego, que es la voz del conflicto,
del miedo y de la muerte. En ese sentido, el Curso puede
resumirse así: hay dos voces en la mente errada, y
este es un curso para aprender a escuchar sólo la
voz que habla por Dios. La Voz de la Paz y, así, acabar
con el error. A esta voz de Dios o de Paz, podría
llamársele nuestra propia intuición o Guía
Interior. En el Curso se le llama “El Espíritu
Santo”, ya que se utiliza la terminología cristiana.
Si uno viene de una educación cristiana, puede que
se sienta cómodo con los términos “Espíritu
Santo”, Jesús, el Dios Padre o El, Poder Superior.
Lo que queremos hacer es ir más allá de las
palabras, que son formas, e ir más profundo. Queremos
unirnos en una intención de experimentar claridad
de mente y paz.
Mientras leo aquel pasaje, pienso en lo que enseña
Jesús en la Biblia: “El Reino de los Cielos
está al alcance de la mano”. Piensa acerca de
esta frase y piensa cuán cerca está una mano.
Es sólo un símbolo de que el Amor está siempre
presente y muy cercano.
Llamar a Dios Padre amoroso es, también, un símbolo.
Dios no es ni masculino ni femenino. Esos son términos
de este mundo de forma y dualidad. El Espíritu no
sabe de géneros. Para referirse al Espíritu,
eterno e inmutable, sin embargo, Jesús usaba símbolos
de palabras y conceptos que le eran familiares a la mente
errada. Así pues, cuando Jesús dice que “El
Reino de los Cielos está al alcance de la mano”, Él,
realmente, no nos está guiando al momento presente
y a la realización de que ahora mismo, en este mismo
instante, uno es perfecto. No se trata de construirse y mejorarse
a sí mismo.
No importa cuán mejorado e inflado parezca estar
el ser limitado, no será jamás el Ser Eterno
e inmutable que Dios creó. Debemos estar alerta ante
la trampa de pensar que la felicidad, la paz mental y la
salvación se encuentran en algún lugar del
futuro. El concepto lineal del tiempo es parte del sistema
de creencias dualísticas que debe ser cuestionado.
Hay un gran gozo y contentamiento en la experiencia del instante santo,
AHORA. Dios no se nos está resistiendo ni nos está mostrando
una zanahoria de paz eterna, delante de nuestros ojos, diciendo:”Aquí está el
cielo, sigue tratando de alcanzarlo....uf!, se te escapó de
nuevo”. La Iluminación está aquí,
aquí ahora, para la mente que está preparada,
abierta y deseosa de reconocerlo.
Pregunta : Si la iluminación
está tan cerca, ¿por qué el reconocerlo
parece como una gran lucha?, ¿por qué continuar
sintiéndome culpable, temeroso, ansioso y deprimido?
Y ¿por qué continuar repitiendo el mismo tipo
de patrón de comportamiento una y otra vez?
David: Sobre eso es sobre lo que quiero
que hablemos hoy. Si la verdad es inmediata y está aquí mismo
ahora, al alcance de la mano, por decirlo así, entonces
lo que necesitamos hacer es mirar a lo que está bloqueando
a la verdad de la conciencia. A lo que se interpone en el
camino de la simple aceptación de nuestra felicidad.
Queremos examinar qué es lo que impide que experimentemos
los sentimientos de paz y gozo y amor de manera conscientemente
permanente.
La enseñanza del Curso es que el Amor es todo lo
que hay. Dios no tiene nada que ver con el miedo. Dios no
tiene nada que ver con la enfermedad, el sufrimiento, la
ansiedad, la depresión y todas las diferentes formas
que el miedo puede adoptar. “Dios”, “Verdad”,
llámalo como lo llames, es Espíritu y nuestra
esencia; nuestra verdadera identidad es Espíritu;
Jesús enseña: Tu eres el hijo viviente de Dios.
Eres el Cristo pero has olvidado tu identidad. Te has dormido
y has tenido un sueño en el que crees que no
eres lo que fue creado, “a imagen y semejanza de tu
Padre”. En su lugar, tú crees estar en un cuerpo
diminuto rodeado de un vasto mundo, a merced constante de
fuerzas externas. Parece que tienes que estar protegiendo
tu cuerpo constantemente. Parece que luchas para sobrevivir,
una lucha para mantener el cuello fuera del agua, por decirlo
de algún modo. Esta falsa percepción es el
resultado de un sistema de creencias falso, sostenido en
la mente, basado en la creencia de la separación de
Dios.
Si ese no es nuestro habitual estado de mente, nuestra
experiencia presente, entonces hay un sistema de creencias
en el que estamos invirtiendo y que necesita ser cuestionado. Únicamente
existen dos sistemas de pensamiento en la mente errada. Uno
de ellos es el del Espíritu Santo que es el sistema
de Pensamiento del Amor. El otro es el sistema de pensamiento
del ego, basado en el miedo. Querer mantener en la mente
dos sistemas de pensamiento irreconciliables es intolerable.
La mente errada intenta proyectar la brecha de la separación
sobre la pantalla del mundo. Así es como el mundo
de la dualidad parece tener existencia. Así, pues,
en vez de, simplemente, ver la separación donde realmente
está, en la mente, la mente que duerme la ve en el
mundo (ejemplo: las dualidades de rápido y lento;
caliente y frío; hombre y mujer; bueno y malo; etc.)
Este mundo es, por lo tanto, un intento de evitar ver que
la separación está en nuestra mente. Nuestra
charla de hoy se enfocará en la idea de que no hay
ningún problema aparte de nuestra mente y en que la única
solución al único problema está dentro
de nuestra mente y está disponible en este instante.
Invito a todos a hacer cualquier pregunta. Recuerden, nuestro
propósito es adentrarnos en esta empresa juntos y
tomar conciencia de que todos los problemas y preocupaciones
reflejan la única falsa creencia del sistema del que proceden.
Juntos y unidos con el Espíritu Santo podemos ver
su irrealidad. ¿Hay alguna otra pregunta sobre esta
sipnosis que acabamos de dar?
Pregunta: Si nada irreal existe, ¿qué existe?
David: Dios y todo lo que proviene de
Dios existe. Así pues, Cristo es su Hijo creado, tiene
existencia. Cristo es el Pensamiento de Dios. Dios se extiende
a sí mismo en su Hijo “a su imagen y semejanza”,
lo que se traduce en un mismo Pensamiento y una misma Calidad.
En un Curso de Milagros, Jesús tambien dice que el
Hijo de Dios tiene creaciones y posee poder para crear ya
que Dios dio a su Hijo habilidad creadora. Así que
las creaciones del Hijo de Dios también tienen existencia.
Sin embargo, podemos hacer una distinción entre
la definición del mundo para lo que es la creación
y lo que Jesús llama “creación”.
El cosmos espacio-temporal, el mundo y los cuerpos que parecen
habitar el mundo son proyecciones de formas de pensamientos
temporales y cambiantes que Dios no creó. A estos,
por tanto, se les llama creaciones falsas. Inducir a la mente
a abandonar sus creaciones falsas es la única aplicación
de la habilidad creadora que es verdaderamente significativa.
Hubo una vez, cuando estas formas de pensamiento parecían
comenzar y habrá un tiempo cuando parezcan acabar.
Ese tiempo es ahora si uno así lo elige. Este final
ya ha sucedido a través del Espíritu
Santo. La ilusión lineal tiempo-espacio se ha corregido.
Aceptar la explicación o corrección para todos
los pensamientos falsos parece ser sólo cuestión
de tiempo. Es una elección presente que acaba con
toda elección.
El Cosmos y el mundo de los cuerpos son la creencia en
un sueño ilusorio. El Espíritu, como contraste,
es eterno e inmutable. El Espíritu procede del Espíritu
en una línea continua de creación. Dios es
Espíritu; el Hijo de Dios es Espíritu; las
creaciones del Hijo de Dios son Espíritu. El Espíritu,
sin embargo, no tiene nada que ver con el mundo que se percibe
a través de los cinco sentidos del cuerpo, incluyendo
el cuerpo mismo. Cuando el Curso dice que “nada
irreal existe” se refiere al proyecto irreal tiempo-espacio,
cosmos-mundo, de cuerpos, de planetas, estrellas, agujeros
negros, galaxias, etc. Jesús contrasta el Espíritu
eterno, que es Dios, con el Universo espacio-temporal que
es el ego.
Pregunta: ¡Bueno! Cuando miro las
estrellas y veo la inmensidad de este Universo físico,
veo montañas, veo océanos, veo continentes.
El Universo material parece bastante grande para algo que
parece no existir.
David: Todo eso es testimonio del poder
de nuestra mente, del poder que la mente da a una creencia
irreal. En la Biblia, el Génesis dice que Dios creó el
cielo y la tierra. En contraste, Jesús en su Curso,
según he reseñado, reserva el término
creación para lo perfecto, lo eterno e inmutable.
El ocaso de la Humanidad hace referencia al mundo de la dualidad
dentro del cual la Humanidad parece luchar por la supervivencia.
El mundo es, simplemente, la proyección de una creencia
irreal: el ego. En otras palabras, esta inconsistente idea
o esta creencia en la separación de Dios, fue una
idea increíble, ridícula. El cosmos-mundo parecía
levantarse como un lugar donde ocultarse de Dios, creado
por la mente que creía en la separación, idea
de la que olvidó reírse.
De nuevo, la distinción entre lo que existe y lo
que no es la distinción entre lo eterno y lo temporal.
Nada que sea temporal, incluyendo la diminuta idea loca y
todo lo que parecía brotar de ella, existe.
Todo lo que es eterno o de Dios existe y tiene realidad.
Pregunta: Realmente no quiero atascarme
en esto demasiado tiempo porque hay muchos temas que abordar,
pero estoy buscando el origen del ego. ¿Qué era,
originalmente? ¿De dónde vino el ego?
David: Si hubiera respuesta a la pregunta
de donde viene el ego, le daría realidad a lo que
no tiene realidad. Si el ego tuviese una fuente, entonces
sería real. Y así, hacer esta pregunta significa
asumir que lo imposible sí sucedió y miramos
al pasado buscando una respuesta. La experiencia de la Respuesta
está dentro de nosotros en este momento. Búscala
aquí y ahora. En términos prácticos,
este tipo de preguntas es simplemente una táctica
dilatoria del ego para evitar la Corrección del momento
presente, que permanece en nuestra única y propia
Responsabilidad. Una experiencia es posible ahora en la que
se ve que lo imposible no sucedió. ¿Por qué mirar
al pasado? Incluso la Historia no parecería existir
si no estuviésemos continuamente cometiendo el mismo
error en el presente. Donde quiera que busquemos una respuesta
histórica o una teología para explicar lo imposible,
simplemente estamos alerta de que es una maniobra de dilación.
Recuerda ahora mismo, en este mismo momento existe la oportunidad
de ser completamente absuelto de la culpa y del miedo, completamente
sanado para siempre. Recuérdate a ti mismo “no
quiero imaginar cómo sucedió lo imposible ya
que no puede imaginarse. Lo que quiero es sanar, quiero aceptar
la Expiación para mí”
Pregunta: Aún estoy desconcertado
acerca de nuestras creaciones, ¿qué son? Nosotros
creamos desde Dios, de Dios aquello que es real. El Curso
reiteradamente nos habla sobre lo que creamos y hay una pregunta
que se me presenta insistentemente: ¿qué es
exactamente lo que creamos?
David: En el texto, Jesús
se refiere, muchas veces, a las creaciones. Sin embargo nunca
entra en la descripción de estas creaciones en ningún
detalle específico, excepto para explicar que permanecemos
inconscientes de ellas hasta que verdaderamente recordamos
a nuestro Ser como al Hijo de Dios. Intentar imaginar lo
que podrían ser, es imposible ya que la imaginación
está todavía dentro de los dominios del ego
y estas creaciones no lo están. La imaginación
conlleva imágenes. La Creación, no. No hay
referencias específicas a qué son “las
creaciones”, porque no son concretas ni específicas,
dado que son abstractas.
Pregunta: Así, en realidad, se
crean en Espíritu, invisibles a nuestros ojos en este
momento. Pero quizá, en nuestro devenir, se nos darán
a conocer.
David: Incluso en el uso de la frase “en
nuestro devenir”, debemos aclarar lo que eso significa.
Estas creaciones se nos revelan cuando uno despierta del
sueño del mundo. Sin embargo, la percepción
ha de despejarse, por decirlo así, antes de que verdaderamente
podamos conocer algo. Cuando hablamos de devenir, a menudo
se asume que la vida que uno parece estar experimentando
en el cuerpo es realmente La Vida. Por ejemplo, la afirmación: “En
el curso de toda una vida.... nacemos, crecemos, envejecemos
y al final morimos”, asume que la vida es del cuerpo
cuando, en realidad, La Vida es un simple estado de mente.
Conceptos tales como “haciendo nuestra propia transición” o “devenir” todavía
conlleva componentes lineales espacio-tiempo. Toda Vida es
UNA, como la Mente es UNA. La Vida es estar con Dios
en el Reino de los Cielos. La Vida es Ser. En términos
del mundo, algunos individuos parecen haber tenido atisbos
o reflejos de Vida, momentos de gozo sin razón aparente.
Cuando uno está conectado escuchando esa Voz silenciosa
en su mente, cuando uno está en su mente recta, eso
es un reflejo de Vida. Cuando uno escucha al ego, cuando
se está en la mente errada, eso es muerte. La Vida
es eterna y no tiene nada que ver con el tiempo. Eso es muy
diferente de las definiciones del mundo de vida y muerte
(de cuerpos, plantas, animales, organismos, etc, que viven,
crecen se apagan y mueren con el tiempo). El curso eleva
estas definiciones del nivel de la forma al nivel de la mente.
En el nivel de la mente, tanto la muerte como el reflejo
de la Vida son propósitos.
Pregunta: ¿Es posible conocer nuestras
creaciones en la forma?
David: De nuevo, las creaciones de Dios
y las creaciones del Hijo de Dios no tienen nada que ver
con formas e imágenes. Lo que el Curso llama “el
mundo real” es la experiencia que se tiene cuando las
imágenes o la percepción se vuelven verdad
con la mediación del Espíritu Santo. El mundo
real es la percepción del mundo del Espíritu
Santo, o lo que llamamos el mundo perdonado. Esta es la piedra
angular metafórica en lo que parece ser el regreso
a Dios o al Conocimiento o a la Creación. La verdadera
percepción, o el mundo real, conduce a Dios o Verdad.
Cuando el Hijo de Dios pareció dormirse y caer en
un sueño de separación, la respuesta que Dios
dio fue el Espíritu Santo. El Espíritu Santo
tiene un propósito para el sueño que trae consigo
la Visión de Cristo.
En la Biblia está escrito “ Lo que sembrares,
recogerás”. Por la manera en que este mundo
está organizado, esta Ley se traduce como : lo que
quiera que la mente piensa, sienta y y crea sobre sí misma,
el mundo lo corroborará o traerá testigos para
que lo hagan. La mente que invierte en el ego se siente
culpable pensando que en realidad se separó de Dios
y por lo tanto, da lugar a escenarios y guiones y escenas
del mundo que atestigüen esta culpa. Abuso, negligencia,
victimismo, enfermedad, dolor y sufrimiento son todo interpretaciones
del mundo que están basadas en la creencia de que
estamos separados de Dios.
Una analogía con un proyector de cine o un
teatro puede ser de gran utilidad aquí. En la sala
de proyección, dentro del proyector, está esta
luminosa brillante y radiante luz. Esta es la gran metáfora
para el Espíritu Santo. Esa brillante luz parece pasar
a través de la película que está rellena
de muchas imágenes oscuras. Llamaremos a esas imágenes “pensamientos
de ataque” o “pensamientos del ego”. Al
proyectarse estos pensamientos, lo que parece producirse
en la pantalla del teatro son sombras. Para la mente que
contempla la película, estas sombras parecen tener
significado. Sin embargo, el único significado que
la película parece tener es el que le da la mente,
que simplemente ha olvidado que lo que ve es sólo
una película. Se ha identificado con las figuras de
la pantalla y el pensamiento de sí misma como una
persona entre otras personas.
El mundo que percibimos a través de los ojos del
cuerpo y oímos a través de los oídos
del cuerpo es, también, una pantalla de imágenes.
El mundo es sólo un sombrío reflejo de los
pensamientos de ataque en la mente errada. Si uno se hace
consciente de estos pensamientos de ataque y está dispuesto
a soltarlos y reemplazarlos por pensamientos claros y reales,
entonces estamos dispuestos a limpiar la película,
por así decirlo, y permitir que la luz brille más.
Cuando esto sucede, la pantalla se va a iluminar cada vez
más. El mundo reflejará la luz que está en
nuestra mente.
Cuando la mente comienza a abandonar el sistema de separación
del ego, se abre al sistema de pensamiento del Espíritu
Santo, que es la memoria de Dios en la mente errada. Este
es un sistema de pensamiento que refleja amor y ofrece una
interpretación del mundo completamente diferente.
Cuando la mente abraza los pensamientos del Espíritu
Santo, el mundo ofrece testigos a ese amor. Cuando se acepta
al Espíritu Santo, el mundo, que fue una vez visto
como un lugar de matar o ser matado, de violencia, de competición
y de desigualdad, se llena de milagros – testigos de
totalidad y finalidad. Sólo entonces es posible experimentar
la paz, alegría y felicidad del perdón, lo
que Jesús llama “el mundo real”.
Pregunta: ¿Qué hay de ese
mundo real o perdonado? ¿Qué tengo que hacer
para ver el mundo perdonado que el Espíritu Santo
ve?
David: Uno tiene que estar dispuesto a
dejar de juzgar o, más exactamente, a ver la imposibilidad
de juzgar. La razón de que uno parece experimentar
calor y frío; dolor y placer; enfermedad y salud;
guerra y paz; muerte y vida y todas las variaciones, grados
y extremos del mundo, es simplemente debido al juicio. El
juicio rompe y fragmenta. Déjame usar el pensamiento
de unidad como contraste. Solo piensa en la palabra “unidad”.
Uno. Unicidad. Unión. Una continuidad imposible de
quebrar. El círculo es un gran símbolo de unidad;
sin comienzo ni final, sin dualidad, sólo uno. La
mente errada mira alrededor del mundo, el mundo percibido
a través de los sentidos del cuerpo y de las experiencias
de fragmentación y dualidad. ¿Cómo se
reconcilia la dualidad con la unidad? No se puede, ya que
son irreconciliables. La función del Espíritu
Santo es traducir la dualidad o percepción errónea
en percepción verdadera o sanada, que es el puente
a la Unidad o Unicidad. El Espíritu Santo, una creación
eterna, funcionando como la memoria de Dios en la mente dormida,
ve que el pensamiento de dualidad es falso. Por lo tanto,
es el Espíritu Santo quien es el puente de regreso
a la verdad, a la realidad o a Dios.
Eso puede parecer mucha metafísica, así que
usemos un ejemplo concreto para ganar visión interna
acerca de la percepción. Todos hemos tenido alguna
vez la experiencia de un amigo que nos recomienda una película
diciendo “tienes que ver esta película. Es la
mejor”. Tan pronto como puedes ves la película
y después piensas que no debes haber visto la misma
película. No entiendes cómo tu amigo se refirió a
ella como “la mejor”. Tú tienes una percepción
muy diferente de la película.
Cuando realmente comenzamos a mirar de cerca a la percepción,
lo que encontramos es que dos personas no van exactamente
al mismo mundo. Todo parece relativo y nada parece durar
para siempre en este mundo. Dentro de un mundo de dualidad,
un mundo de irrealidad, no hay un acuerdo universal. Parece
como si algunas percepciones tuviesen elementos comunes.
La gente puede parecer dispuesta a estar de acuerdo, por
ejemplo en el color de la hierba o del cielo. Sin embargo,
incluso en estos acuerdos existen discrepancias. Cuando realmente
se explora el tópico de la percepción, se vuelve
más obvio que cada uno ve un mundo diferente, basado
en la interpretación subjetiva. Aquí es donde
entra todo el conflicto. Nada en un mundo de subjetividad
y percepción relativa puede compartirse plenamente.
Solo las ideas verdaderas, las ideas de Dios, que no son
de este mundo, pueden compartirse.
La buena noticia es que todo está bien. Puedes estar
tranquilo con la idea de que lo que se ve con los ojos del
cuerpo no tiene ningún sentido porque el verdadero
significado y la felicidad están más allá del
cuerpo, dentro de la mente.
Cuando la percepción está retorcida y distorsionada,
el dolor, la angustia, gran cantidad de disgustos parecen
experimentarse. Por lo tanto, el intento de reconciliar lo
que es percibido a través de los sentidos del cuerpo
con paz, felicidad y alegría, es imposible. La paz,
la felicidad y la alegría caracterizan al Espíritu
de Dios que está en el interior del Silencio.
Todo el mundo parece ver el mundo de modo diferente; abundan
las opiniones y las perspectivas variadas. Un primer paso
para conseguir la paz mental es traer de vuelta muchos problemas
aparentes del mundo y admitir que uno tiene un problema de
percepción. El primer paso es estar abierto a la idea
de que todos los acontecimientos que parecen estar sucediendo
en el mundo, las guerras, las competiciones y los conflictos
son sólo el reflejo de nuestra propia mente. Solo
si el problema se ve en nuestra propia mente, puede ser aceptada
la solución que también se halla en nuestra
propia mente. Por lo tanto, deseo que nuestra charla sea
un debate de la mente. Mientras continuamos nuestra charla
de hoy, echemos una mirada a las creencias y percepciones
que mantenemos. Haciéndolo así daremos un gran
paso para soltarlas. Es un paso necesario. Cuestionándonos
todas las creencias y, en última instancia, la creencia
en la separación sobre la que están basadas,
es la manera de conseguir un estado de paz mental duradero.
Pregunta: Tengo una idea de lo que estás
diciendo. Sin embargo, siento que no tengo ni idea de cómo
dejar de criticar y de juzgar. Parece automático,
como un hábito y no sé cómo hacerlo. ¿Puedes
hacerme alguna sugerencia de cómo empezar a soltar
algo de esa basura?
David: Sí, en la Biblia, Jesús
dice: “No juzgues y no serás juzgado”.
El Curso provee un marco para abandonar los juicios. El libro
de ejercicios es una herramienta designada para deshacer
los juicios personales y abrir camino para el único
Juicio del Espíritu Santo: el Hijo de Dios está libre
de toda culpa, de todo pecado, por siempre completo y
puro e inocente. Jesús dice que no es que uno
no deba juzgar, sino que ese juicio es algo que uno es totalmente
incapaz de hacer. Así que, en otras palabras, uno
es como un niño que está intentando dirigir
el mundo. Jesús dice que para juzgar cualquier cosa
de manera precisa, se debería ser consciente de un
inconcebible amplio campo de variables, pasado, presente
y lo que ha de venir. Para juzgar fiel y correctamente se
deberían conocer las consecuencias o efectos de nuestros
juicios sobre todas las cosas y todos y cada uno... en otras
palabras, la entera calidad de hijo. Esta no es la manera
en la que uno generalmente piensa en el juicio personal.
Se suele pensar en términos de consecuencias para
el ser personal, la familia, amigos, etc. ¿Cuáles
son los pros? ¿ y los contras?
Lo que Jesús está diciendo es que la mente
dormida es incapaz de juzgar porque no ve el cuadro al completo.
Es literalmente ciego, ya que alucina. La buena noticia es
que el Espíritu Santo está en nuestra mente
y Él sí ve la pintura al completo. Su juicio
es preciso. En cualquier situación que se pueda concebir
el Espíritu Santo sabe qué es lo más
importante para la Filiación entera. El Espíritu
Santo es siempre la respuesta, cualquiera que sea la pregunta
La respuesta más útil que puedo ofreceros
es que uséis el Libro de Ejercicios tal y como Jesús
indica. Ahora mismo tenemos la oportunidad de examinar las
metafísicas sobre las que está basado el Libro
de Ejercicios que pueden ayudar a que las lecciones del Libro
de ejercicios tengan mayor significado.
Desde la creencia en la separación de Dios, un completo
sistema de pensamiento de separación parece surgir.
El ego es la primera premisa en este sistema de pensamiento.
Ir hasta el fondo de este sistema de pensamiento distorsionado
es darse cuenta de que el ego es la falsa creencia subyacente
de que uno puede, en realidad, separarse de Dios. Según
la lógica, cualquier afirmación es sólo
tan verdadera como la premisa en la cual descansa. El ego
es la falsa premisa. Cuando la mente pareció separarse
y fragmentarse, pareció olvidar la realidad abstracta
y se identificó con un mundo espacio-temporal. Esto
es un severo contraste con la realidad y también muy
caótico para la mente que estaba acostumbrada a la
unidad del Reino de los Cielos. En el Cielo, la mente está en
su hogar y en su estado natural de plenitud y unicidad y
compleción. Después de lo que se llamó “caída”,
la mente se sintió tan caótica que intentó poner
orden en la ilusión, fue un intento de traer algún
sentido de estabilidad al caos. Es ahí donde apareció el
juicio por primera vez. Ordenar la ilusión, establecer
una jerarquía de ilusiones, es juzgar. Poniendo en
palabras un ejemplo que refleje este intento, es el escenario
de alguien que se mete en una situación “fuera
de control”, sintiéndose atemorizado y creyendo
que si pudiese poner en orden la caótica situación,
todo iría mejor. Así que realmente, el juicio
no es sino un artilugio inefectivo diseñado para traer
alguna forma de orden al caos y, de este modo, minimizar
el miedo. Pero al pensar que puede ordenar sus propios pensamientos
o pensar aparte de Dios, la mente bloquea la conciencia de
Cristo que piensa sólo con Dios. En realidad, Dios
ordena nuestros pensamientos.
Si uno piensa que nuestros propios juicios personales son
necesarios para nuestra supervivencia en este mundo, la enseñanza
que estoy compartiendo parecerá merecer una fe radical,
ya que este mundo enseña que el juicio es, en realidad,
bueno y beneficioso. Los sistemas educacionales están
basados en la creencia de que podemos aprender buenos juicios
y convertirnos en un eficaz y maduro ciudadano adulto. Eso
es de lo que trata toda la educación del mundo. Uno
parece conseguir ser bueno en juzgar, lo que se equipara
con “saber” qué cosas son buenas y qué cosas
son malas. Así, lo bueno se persigue y lo malo se
evita. Sin embargo, la sabiduría no es juicio; sabiduría
es ver la imposibilidad de los juicios personales y,
por lo tanto, renunciar a cualquier tentativa de continuar
haciéndolo. Solo cuando uno ha reconocido que algo
no tiene valor, hay un deseo de renunciar a ello. Una vez
se entiende la imposibilidad del juicio, se renuncia a él
porque cesa de tener alguna atracción o valor.
La creencia de que el Hijo de Dios no sabe cuidar de sí mismo,
es lo que necesita deshacerse, ya que la mente errada no
sabe nada. Cuando, como el Curso recomienda, uno comienza
a soltar el pensamiento, uno sabe que es en beneficio de
uno mismo, pero resulta amenazante para el ego. El ego está siendo
deshecho y, temerosamente, objeta:”Si no me cuido yo, ¿quién
lo hará?” Sin embargo, si uno no confía
en la voz del ego, sino que confía en esa todavía
pequeña voz interior, las decisiones fluyen desde
este escuchar intuitivo y todo funciona con felicidad. Todo
el esfuerzo y el juicio que uno hace intentando mantener
la diminuta personalidad propia y sobrevivir en este mundo,
no tiene valor. Sin embargo, uno está siempre, por
decirlo así, en buenas manos con el Espíritu
Santo. El Espíritu Santo merece toda nuestra confianza.
Este parece ser un mundo donde se ha de luchar con uñas
y dientes en cada vuelta. Parece ser un mundo donde hay que
tener muchas defensas y muchos sistemas de seguridad. El
mundo enseña: asegúrate de llevar la maza y
la pistola; asegúrate de que, cuando sales de casa,
conectas la alarma, asegúrate de cerrar bien tu coche.
Asegúrate de que llevas suficiente ropa cuando sales.
Asegúrate de tomar tu medicina. Es una barrera de
defensas que incluyen protección del cuerpo y juicio
personal. Las enseñanzas del mundo consisten en que
hay que hacer todas estas cosas para mantenerse vivo en este
cuerpo. De nuevo planteo la pregunta del significado de la
vida relacionada con el cuerpo. El Curso dice:”Mi niño
pequeño, tú crees que esa es tu vida, pero
esa no es tu vida en absoluto. Tu vida es espíritu.
El espíritu es invulnerable y no necesita defensa”.
Pregunta: El otro día decía: “Si
podemos despertarnos por la mañana y olvidar que somos
hombre o mujer, blanco o negro, rico o pobre, republicano
o demócrata, o lo que quiera que pensemos que
somos y pasar el día sin todo ese bagaje, el juicio
es mucho menor. Está casi olvidado”.
David: El fin del juicio es en verdad
olvidar todos los conceptos de dualidad. Obviamente no hay
ningún demócrata ni republicano en el cielo. Cuando
no nos ponemos a la defensiva sobre algo y estamos
decididos a permanecer en silencio y pedir ayuda al Espíritu
Santo, el interior de lo que está siendo defendido
nos viene a la mente. Nos damos cuenta de que siempre
estamos defendiendo una falsa identidad. Por ejemplo,
si yo estoy identificado como demócrata y percibo
que alguien está golpeando a los demócratas, una
reacción defensiva es inevitable. Cualquiera
que sea la imagen con la que nos identificamos, nos defenderemos. La única
identidad con la que podemos identificarnos y estar totalmente
indefensos es El Cristo. El Cristo no es un concepto
ni una imagen sino una realidad. El Espíritu es algo
que no necesita defensa. Simplemente es. Cuando
nos identificamos con cualquier cosa de este mundo, entonces
nos hemos fabricado una autodefensa. La defensa es a lo que
la creencia en la separación nos lleva. Es la
creencia de que podemos fabricar nuestra propia imagen en
vez de simplemente aceptar nuestro Ser como creado por Dios.
Eso es muy básico cuando piensas sobre ello. Parece
como si pudiese necesitar mucho entrenamiento mental el desidentificarse
completamente de esos conceptos de los que acabamos de hablar.
Pero es inevitable. La dirección natural de
la mente es desidentificarse de aquellos conceptos para aprender
el verdadero perdón y para finalmente recordar a Dios.
Pregunta: Siento una gran curiosidad por
tener una idea de cómo vives tu vida. Me refiero
a cuál es la diferencia entre juicio y prioridad. ¿Cómo
sucede eso para ti?
David: Cada vez que uno llega a
la bifurcación del camino, en el sentido del mundo,
parece como si tuviésemos que ir en una u otra dirección. Parece
como si llevase implícito un juicio. ¿qué camino
deberíamos tomar? Desde la perspectiva espacio/temporal
en cada encrucijada del camino el Espíritu Santo sabe
cuál es el camino que debemos seguir. ¡Sólo
tenemos que escuchar! El Espíritu Santo parece
ser evaluativo mientras la mente crea que está en
el laberinto tiempo/espacio. Sin embargo, el último
juicio que necesitamos hacer es el de que es imposible juzgar
nada en absoluto. ¡Dios no juzga! No hay nada que juzgar
de entre la Unicidad. Sólo Dios sabe lo que es. Pero
mientras la mente crea que es un laberinto de dualidad, El
Espíritu Santo parece guiarla fuera de la dualidad.
Así que si aplico esto a la pregunta que hiciste acerca
de mi presencia hoy aquí, la respuesta es simplemente
que yo escucho. No tengo ningún otro objetivo que
permanecer sintonizado con el Espíritu Santo y estar
en paz. Sin objetivos mundanos que fluyan de los falsos conceptos
que tenemos de nosotros mismos, no hay percepción
de intereses separados, ni ambición futura ni arrepentimientos
pasados. Podemos verdaderamente confiar, escuchar y seguir.
Permítanme compartir otra analogía para
ayudar a clarificar algunas de las ideas acerca de descubrir
el sistema de pensamiento del ego. Las numerosas plantas
del edificio son como muchas capas de la mente inconsciente. En
esta analogía, el Espíritu Santo, la respuesta
que Dios dio a la creencia en la separación, está en
la base. El ego está en la base también,
ya que Dios colocó Su Respuesta donde el problema
de la separación parecía estar y estaba resuelto. Todas
las plantas, primera, segunda, tercera, vigésimo
novena, trigésima, trigésima segunda y cada
habitación oscura y su “armario” de creencias
que habían brotado del ego se fabricaron como una
defensa contra la Luz, El Espíritu Santo.
En su estado erróneo la mente tiene miedo del Espíritu
Santo porque cree lo que el ego dice: ”Has abandonado
el cielo y Dios está furioso. Le dejaste y si vuelves
a la Luz, Dios te castigará”. El Espíritu
Santo, por el contrario, le está recordando suavemente
a la mente: “Dios te ama, Él siempre te amará,
no podrás nunca separar tu Ser de Él. Él
no está enfadado”. Con todas esas capas de creencias
que no han sido cuestionadas, la mente ha olvidado que es
Espíritu y cree ser una persona que vive en un mundo
de dualidad. En nuestra analogía la mente cree
que es una persona en el tejado donde ondea la bandera. Cree
que está separada en un cuerpo y a merced de
un mundo externo a ella.
Como en nuestra anterior analogía del proyector
de películas, el tejado de este edificio es comparable
a la pantallas del mundo. Parece como si necesitáramos atravesar
todas las plantas de creencias para llegar a la base. Sin
embargo, hay un interruptor general en la base. Viendo
o contemplando el interruptor como la autodestrucción,
el ego lo ha guardado celosamente para que no lo encontremos. El
ego teme que de pronto, todo el edificio se encienda y se
haga real. Este interruptor es el perdón total,
la Expiación o lo contrario de todo lo que el
ego cree.
Pregunta: Aquí está mi
situación en el tejado de ese edificio. He de
regresar al trabajo hoy y realizar tareas en el ordenador
y algunas otras cosas antes de mañana. Prefiero
quedarme aquí. Usted habla sobre la intuición
y el Espíritu que le conduce. Ahora ¿cómo
hago esto?
David: El Espíritu
Santo comienza desde donde la mente cree que está y
desde lo que cree ser. Supón que crees que eres
una mujer que tiene un trabajo en particular y esta
noche parece que tendrá que hacer un trabajo en un
ordenador. Supongamos que este escenario es sólo una
película de un sistema de creencias que tienes
y que ésta es simplemente la forma en que tu te percibes
en este momento. El Espíritu Santo no intenta
arrancar esta maraña de creencias. El Espíritu
Santo usará estas cosas en las que crees para ayudarte
a darte cuenta de que tú eres mucho más que
el propio concepto en el que crees. Esta charla, por ejemplo,
está atestiguando el deseo de tu mente de despertar
y recordar tu realidad como Hijo de Dios. Todo lo que
hemos de tener es voluntad, y el Espíritu Santo deshará los
falsos conceptos acerca de nosotros mismos y los reemplazará por
el perdón. Comiencen con esta oración “Permanece
conmigo, Espíritu Santo . Guíame en lo que
he de decir y a donde he de ir. Si le das la bienvenida
y confías en Él, experimentarás resultados
inmediatos.
Pregunta: Estoy teniendo problemas
con la descripción de la dualidad y que es nuestra
percepción lo que causa el problema. Trabajo
en un negocio donde tengo que ver las cosas exactamente tal
como están sucediendo, no como `podría gustarme
que sucediesen. Así que, el problema para mí es
cómo llegar a ese lugar del que estás hablando.
David: Ciertamente parece así cuando
hemos identificado a nuestro ser, por ejemplo, con un empleado
en unos negocios, en los que hay obligaciones externas y
restricciones a las que atenerse. Por ejemplo, digamos que
nos hemos identificado con el director. Como director, parece
que debemos mantener a otras personas responsables de hacer
ciertas cosas. Un director hace de monitor y evalúa
a los empleados, los dirige, lleva a cabo una revisión
de actuaciones. También, cada director tiene
un jefe cuyo trabajo consiste en asegurarse de que cada director
sea responsable. Lo que debemos hacer es mirar
de cerca e ir a la profundidad del sistema de creencias que
está produciendo una percepción defectuosa
que está creando el escenario que acabo de describir. Debemos
estar dispuestos a examinar cuáles son nuestras prioridades,
qué es lo más importante en nuestras vidas. ¿Es
la paz mental nuestra única prioridad?
Yo he tenido que echar un buen vistazo a todo lo que creía,
volverme hacia el interior en busca de fortaleza y ayuda,
y darme cuenta con certeza de que el Espíritu Santo
es mi único “Jefe” y el “perdón” mi única
función. Puede que digamos “¿ qué hay
de práctico en eso, qué haces cuando tienes
dos jefes, si tienes al Espíritu Santo y a tu patrón
ordenándote dos cosas diferentes?” De nuevo
el Espíritu Santo se encuentra con la mente en donde
cree que está. Él trabaja con la mente, ayudándole
a cambiar conceptos sobre sí misma por otros
más expansivos que se acercan al verdadero perdón.
Al abandonar los juicios y al cambiar tu mente en lo que
al mundo se refiere, lo que sucede en la pantalla del mundo
será una representación simbólica de
ese cambio de mente y de vuestra percepción de las
relaciones. Así que, realmente volvemos
a decir simplemente: “OK, Espíritu Santo, trabajo
conmigo ahora mismo donde creo que estoy y ayúdame
a soltar mi mente de esas falsas creencias. Ayúdame
a soltar el ego y mi percepción se sanará.” Confía
en el Espíritu Santo para todo y Él cuidará de
ti de manera que ni siquiera puedes imaginar.
Pregunta: ¿Podrías
hablar sobre las relaciones? El Curso habla de relaciones
especiales y relaciones santas. ¿Puedes brevemente
describir lo que son?
David: Las relaciones parecen ser
una empresa difícil en este mundo. Parecen ser
una mezcla de amor y odio, de atracción y repulsión,
de alegrías y penas. Jesús se refiere
al amor especial y a las relaciones de odio especiales como
destructivas, egoístas, posesivas y exclusivas. Éstas
son relaciones basadas en el ego, que son canciones de alabanza
a su creador. La relación santa es una metáfora
para una relación que ha sido entregada al Espíritu
Santo para su propósito de perdón. La
relación santa es una relación sanada que refleja
la totalidad y compleción. Más allá de
toda metáfora se podría decir que la única
relación real es la que se tiene con el Espíritu
de Dios y la Creación, de Padre e Hijo. Al ser
la única relación real dada por Dios, la relación
santa se aprende del Espíritu Santo. Al deshacerse
el “principio de escasez” por el Espíritu
Santo, el sentido de carencia, de inadecuación, de
debilidad y de estar incompleto, que es típico de
la relación especial, es reemplazado en la relación
santa por la unión, la extensión, la apreciación
y la aceptación.
Me gusta hablar de la relación especial en tiempo
pasado, ya que como todo lo del ego, es historia. Si
recordamos la metafísica que hemos recorrido hoy,
la mente dormida se aterrorizó de la luz que intentó ocultar
de Dios en el mundo de las formas. Al creer que se
había arrancado a sí mismo del cielo, intentó establecer
un mundo corporal como su “nueva” identidad. Intentó olvidarse
de su identidad como Espíritu. Al identificarse
con el cuerpo se sintió tembloroso acerca de esta “nueva” identidad
porque, aunque había intentado olvidar la Luz, en
lo más profundo sabía que estaba inventándose
este mundo y que Dios podía y debía ser recordado.
Sintiéndose inseguro y temeroso de regresar a la Luz,
buscó soluciones externas –otros cuerpos con
los que podría “unirse” para encontrar
felicidad y plenitud. Así fue como comenzó la
llamada “co-dependencia” de las relaciones especiales.
Tan pronto como la mente creyó que estaba fuera,
en la pantalla del mundo, buscó fuera de sí para
aliviar la culpa, el miedo, la soledad y el vacío
que sintió en su interior. Buscó otros
cuerpos para ser sus amigos y compañeros. Por
medio de asociaciones con la “gente adecuada” la
mente durmiente sustituye a Dios y este concepto cobró una
gran importancia. El mundo entero se convirtió en
una gigantesca relación especial, porque todo lo que
la mente ha asociado con la pantalla, se montó para
ser el sustituto de Dios. La razón por la que
las relaciones de amor y odio especiales nunca son totalmente
satisfactorias y nunca traen paz y felicidad, es porque nunca
puede haber un sustituto para el Amor de Dios.
La relación santa sólo se puede experimentar
ahora como un reflejo del amor de Dios. Es análoga
al mundo real, con total perdón o percepción
sanada de la que hablé antes. Al darnos cuenta
de la imposibilidad del juicio personal, nos damos cuenta
de la imposibilidad de cualquier tipo de relación
especial. La relación santa, entonces, no es
personal en el sentido de cuerpos relacionándose unos
con otros. Es simbólico de una totalidad universal. Un
estado de mente que sólo puede darse desde la completa
perfección. El concepto de obtener algo a cambio
es totalmente carente de significado en el momento presente. Ahora
mismo, sólo hay descanso, contentamiento y plenitud.
Pregunta: Me gustaría traer
aquí una relación particular con la que estoy
teniendo problemas. Me doy cuenta de que esa persona
continúa reflejándome algo. Percibo a
esta persona como controladora y realmente manipuladora. Me
dejo atrapar y luego me siento culpable. Realmente
no creo que pueda continuar con esto por más tiempo. Es
peligroso para mí permanecer en este tipo de control. No
me hace ningún bien y no ayuda tampoco a esa persona. Así que ¿qué está sucediendo
en mi mente?
David: El tema del control es siempre
una expresión de lo que el Curso llama “un problema
de autoridad”. Si uno toma una muestra del comportamiento
humano, aparece una variedad de temas de control que parecen
ser evidentes en el mundo. Parece haber problemas de
control con padres, con niños, con esposos, novios
y novias, temas de control con profesores, políticos,
empresarios y aún, quizás, con la policía. Este
mundo parece estar lleno de temas de control. Sin embargo,
es la mente dormida la que tiene el tema de control central
o el problema de la autoridad central. Este problema
de autoridad es la base de todos los temas de control parecidos
entre personas o entre personas y el sistema.
El problema de autoridad es realmente un asunto de autoría.
El tema central es: ¿fui creado por Dios o puedo crearme
a mí mismo según mi deseo? ¿Fui creado
por Dios o yo soy el creador de mí mismo? La
mente durmiente cree que se ha separado de Dios y que se
ha fabricado una identidad y un mundo. Cree ser la
autora de su propia identidad, el autor de la realidad. Hasta
que la corrección para este error básico se
acepta, la mente dormida cree que este problema es una batalla
con Dios. Pero una batalla de esta magnitud es demasiado
aterradora para mantenerse en la conciencia y por lo tanto
se la niega como defensa. Como una posterior defensa,
el problema parece haber sido proyectado sobre la pantalla
del mundo y por lo tanto, parece estar donde no está,
entre personas o entre personas e instituciones. Estos
son, por lo tanto, conflictos hechos creíbles. No
hay temas de control en el mundo, aunque es ahí donde
parecen experimentarse. El ego es el tema de control
y el ego es una creencia de la mente. De nuevo volvemos
a la idea principal: No hay ningún problema aparte
de nuestra propia mente.
Pregunta: Así, cuando
hable con esta persona de nuevo, ¿qué se supone
que va a suceder? ¿Se supone que no he de ver ningún
comportamiento de control?
David: Verás lo que creas.
Simplemente estate dispuesto a examinar la creencia que está en
control. Cuando dices que otra persona refleja algo sobre
ti mismo, necesitas ir más allá del nivel de
conducta. Por ejemplo, puedes mirar a alguien y parecerte,
a juzgar por su comportamiento o apariencia, que es descuidado.
Ese no es el nivel donde opera el reflejo del que estamos
hablando. No significa, necesariamente, que tú eres
descuidado si ves a otra persona tan descuidada. El reflejo
está a nivel mental. Se ha de creer en el concepto
de desaliño antes de que podamos verlo en el mundo
o en otra persona. Todo es una idea. Las ideas de Dios son
muy diferentes de las ideas del ego. Desaliño y control
son simplemente ideas o conceptos fabricados por el ego.
Una manera segura de retener un concepto es proyectarlo
fuera y verlo en el mundo en vez de verlo como concepto creado
en nuestra propia mente.
Dios no es controlador. Dios no es manipulador. Sin embargo,
mientras se proyecte la responsabilidad de fabricar (o crear)
una idea de control, se creerá que el control es posible.
Debemos cuestionarnos la falsa creencia en nuestra mente,
el ego, y permitir que sea elevada a la luz.
Pregunta: ¿Qué dirías
del engaño como opuesto a control o manipulación?
Probablemente, la persona con la que yo he estado más
enfadado en toda mi vida era una persona muy engañosa.
Mentía cuando le venía bien y creo que le hizo
daño a mucha gente de esa manera. Cuando yo estaba
tratando con él ¿me estaba yo inventando todas
esas falsedades?
David: La misma línea de
razonamiento se puede aplicar al engaño. La
razón del engaño de cualquier tipo parece provocar
ira porque todo engaño es un recordatorio del engaño
de nuestra propia mente. Creer en el ego es decepción. El
que se percibe a sí mismo existiendo en este mundo,
ha fabricado un yo y eso es engañoso. En realidad,
creer que podríamos separarnos de Dios es el único
y más básico engaño. Pero eso
es demasiado aterrador para mantenerlo en la conciencia,
así que se niega desde ella y el engaño se
proyecta sobre el mundo y sobre las personas. La ira
no podría en realidad existir debido a una relación
engañosa, pero proviene de proyectar la culpa inherente
de creer que nos hemos separado de Dios. Se puede ver
que ese enfado en cualquier grado o variedad puede ser rastreado
hasta ese único error. Y sólo la Corrección,
la Expiación, traerá paz eterna y felicidad
y el fin de la ira para siempre.
Pregunta: ¿Qué tal
un consejo práctico? Quiero algo que ahora mismo
al marcharme pueda llevarme conmigo. ¿Cómo
puedo moverme hacia una sintonía dentro del Espíritu
y permitir que mi mente se despierte a la realidad?
David: Todos en esta habitación
podemos mirar a nuestro ser. Sin embargo, percibimos
nuestro ser y decimos: “Hoy he aprendido algunas habilidades”.
Cada uno de nosotros tiene la capacidad de aprender y de
forma parecida ha desarrollado habilidades a través
de experiencias de vida, educación, o quizás
entrenamiento de las capacidades, talleres etc. Jesús
se encuentra con la mente dondequiera que ella crea que está. Estas
capacidades y habilidades se usarán en el Plan de
la Expiación.
Recientemente alguien me dijo: “He estado aprendiendo
toda mi vida y estoy a punto de graduarme. Ahora estoy leyendo
el Curso y dice que lo tengo que desaprender todo”. Ella
me dijo que se sentía en conflicto acerca de llevar
a cabo todos esos estudios y exámenes mientras sentía
que se suponía que tenía que desaprender el
mundo. Lo que estoy compartiendo es que el Espíritu
Santo utiliza lo que quiera que la mente engañada
ha aprendido para su propósito. Examinemos esto
de cerca. Cuando consideramos el hecho de aprender
en el contexto de este mundo, podemos pensar en aprender
capacidades mentales y motoras, habilidades atléticas,
habilidades en la lectura, en la escritura, en el habla y
así. La clave consiste en tener claridad acerca
de cuál es el propósito al que sirven dichas
capacidades y habilidades. El ego quiere utilizar estas
habilidades y capacidades para reforzar la separación
y mantener la identidad corporal. El ego quiere mantenerse
a sí mismo. Debemos tener claridad en
cuanto a cómo utiliza el Espíritu Santo estas
capacidades y habilidades. La pregunta práctica
es: ¿Estoy dispuesto a que se me muestre el
uso que el Espíritu Santo tiene para mi cuerpo, mis
habilidades mentales y mis capacidades físicas?
Si se perciben adecuadamente, todas las capacidades y habilidades están
canalizadas en la habilidad para sanar. Todas las capacidades
y habilidades que se usen para sostener el concepto del pequeño
yo, en la persecución de la fama, fortuna, estatus
o conveniencia corporal y comodidades, etc. se usan
para objetivos del ego. (Por ejemplo: mayor, mejor, más,
más rápido). El ego nos aconseja
usar nuestras capacidades y habilidades para convertirnos
en una mejor persona. En vez de eso, usen esas capacidades
y habilidades para soltar la identidad corporal y para extender
amor a sus hermanos. Úsenlas para compartir
las ideas del Espíritu Santo. Usen sus capacidades
y habilidades para cambiar la percepción de ustedes
mismos y recuerden que son una mente y no un cuerpo.
Lo más práctico que se puede preguntar
acerca de cualquier cosa es: ¿Para qué es?
Por ejemplo, a mí me gustaba la idea de la libertad,
quería ser libre. Pero descubrí que mi
definición de la libertad estaba muy lejos de la realidad.
Yo la había definido como lo que yo quería
hacer, donde y cuando quería hacerlo. La libertad
del cuerpo eran las bases de esa definición. Otras
definiciones de libertad podían incluir la libertad
económica, la libertad de elección, la libertad
política o la libertad de movimiento. Todas
ellas involucran al cuerpo. Lo que el Curso enseña
es que la verdadera libertad no tiene nada que ver con el
cuerpo y todo que ver con la mente. Todo consiste en
escuchar al Espíritu Santo y seguir Su dirección.
De nuevo, todo se reduce a un propósito. Podemos
llamar propósito al “nivel de la mente” o “causalidad”. El
propósito es el contentamiento. Desde el nivel
del cuerpo, es esencialmente irrelevante. El ego intenta
elevar la forma a importante. (Ejemplo: cómo se ve
el cuerpo, lo que lleva puesto y lo que come, qué joven
o qué viejo es, de qué color es, etc.). Estas
imágenes son meramente capas, simplemente conceptos
que cubren la conciencia del Espíritu, y su importancia
naturalmente disminuye cuando se comienza a seguir el propósito
del Espíritu Santo. Simplemente se vuelve cada vez
menos perceptible. Se deja de juzgar la apariencia de la
gente, el tipo de coches que usan, en qué clase de
casas viven, etc. ¿Cómo se arregla la forma
cuando se trata de sintonizar con el Espíritu? ¡De
ninguna manera! Cuando realmente se entra en el propósito
y la intención, todos los detalles específicos
abandonan la conciencia y se desvanecen de ella.
Pregunta: Me alegro de que traigas
esto a colación porque siento que el seguimiento del
Espíritu no puede mirar a ningún lugar en particular.
No se trata de intentar modelar mi vida imitando la vida
de alguien o de intentar elegir comportamientos adecuados
porque eso sería poner el énfasis en la forma. Es
el propósito lo que es importante, y la forma simplemente
fluye y fluye automáticamente de él. Creo
que, algunas veces, es fácil llegar a la conclusión
de que si la forma de mi vida parece diferente a la forma
de alguien a quien yo considero como modelo o ejemplo, entonces
yo debo cambiar mi vida para que sea como la de ellos. Eso
es perder el objetivo por completo. No es acerca de
la forma, es sobre la transformación que se produce
en la mente. Entonces, si la forma cambia, será debido
al cambio que ha ocurrido en la mente, no porque yo me haya
dirigido a la mente y haya intentado cambiar el comportamiento
o la manera que parecen ser las cosas.
David: Sí, por supuesto,
la única cosa que se puede elegir cambiar es la manera
de pensar. Intentar cambiar el pensamiento no resolverá nada
en absoluto. La única manera de resolver la percepción
de una vez por todas es mirar calmada y directamente a todos
los pensamientos falsos, ver la irrealidad, y mirar más
allá de ellos a nuestros pensamientos verdaderos.
Si elegimos pensar con el Espíritu Santo, percibimos
todo o como amor o como una llamada al amor. Así,
por ejemplo, si tu hijo está gritando o llorando o
tu esposo comienza a gritarte, la situación se percibe únicamente
como una llamada de amor si estás alineado con el
Espíritu Santo. Es como si tu hermano estuviese diciendo: “Por
favor, enséñame que éste no es quien
realmente soy. Te estoy pidiendo que me recuerdes quién
soy en verdad”. El Espíritu Santo lo ve
de esta manera. Pero a través de las lentes del ego,
la situación se percibe como un ataque. ¿Puedes
ver que una vez que se percibe el ataque, una reacción
defensiva es inevitable? Así pues, la clave
consiste en que ver ese ataque sea imposible. No hace
ningún bien el pensar “¡Cielos me están
atacando!” y después intentar controlar el comportamiento
para aparecer indefenso. Intentar corregir el error
a nivel de la forma no funciona jamás.
Pregunta: He leído la mayor
parte de Un Curso de Milagros y la idea de que el mundo físico
y el cuerpo son sólo una proyección me trae
a la mente muchas de las viejas creencias cristianas. Por
ejemplo, la creencia de que el abusar del cuerpo o descuidar
el cuerpo o castigar el cuerpo, nos lleva de vuelta al Espíritu. Esa
creencia no parece ser de Dios. Pienso que estoy confuso
porque para mí no es amoroso decir que debemos dejar
atrás el mundo físico, descuidarlo o no cuidarlo
para volvernos Espíritu. Así que creo que estoy
confuso y pensé que quizás podrías ayudarme
a comprender todo esto mejor.
David: Jesús vino hace
dos mil años con un mensaje de amor incondicional
y es interesante observar las distorsiones del ego que se
han presentado a sí mismas. Desde una perspectiva
metafísica, siempre que se tortura al cuerpo, se odia
al cuerpo o se abusa de él, se incurre en una falsa
creencia subyacente en la mente de que el cuerpo o el mundo
es el demonio. El ego quiere que la mente vea al cuerpo
como su hogar. Y, sin embargo, odia al cuerpo porque éste
no parece ser un hogar lo suficientemente bueno. Parece
envejecer, enfermar y morir. No obstante, para odiar algo
tenemos que creer que es real. Esa es la decepción,
ya que el mundo y el cuerpo no tienen realidad alguna. La
verdadera relidad es el Espíritu. ¿Puede alguien
estar abierto a ver que atribuyendo un valor negativo
al cuerpo o al mundo se está propiciando que la proyección
parezca real tanto más que neutra o nada?
La otra cara de la moneda, que es la misma trampa,
está evaluando al cuerpo y al mundo, lo glorifica
por lo que parece ofrecer y le aumenta su importancia de
alguna manera. La indulgencia de los sentidos, el estatus,
la fama, etc, no traen paz ni felicidad duraderas porque
refuerzan la identidad corporal y uno no es un cuerpo. Intentar
resolver un vacío interior o sentimiento de carencia
siendo indulgente con las drogas, sexo, con los entretenimientos,
las comidas o cualquiera de los placeres del mundo es hacer
que el error parezca real al pensar que el cuerpo es valioso
y objeto de deseo. Se estima ciertamente más que neutro
o nada. Negar el cuerpo o ser indulgente con él
no es la verdad que nos hará libres.
Los milagros son cambios de percepción que atestiguan
a la mente que es mucho más que un cuerpo. Como
he compartido, este es un Curso para cambiar la mente acerca
del mundo y no un Curso que intente cambiar la forma esperando
que la mente la siga. Éste es un Curso para
aprender que hay un propósito más alto para
el cuerpo y para el mundo: el propósito de Perdón
del Espíritu Santo. De nuevo el cuerpo no es ni bueno
ni malo. El Espíritu Santo usa el cuerpo únicamente
para la comunicación, para hablar por Dios a través
de él. Aprender el verdadero perdón es abandonar
los usos del ego para el cuerpo, que podrían resumirse
como orgullo, placer y ataque. Permitir que el cuerpo
sea usado por el Espíritu Santo como un instrumento
de sanación es permitir que la percepción distorsionada
sea corregida.
Pregunta: Se me acaba de
ocurrir que me gustaría compartir lo siguiente. Me
gustaría tratar el concepto de que lo que veo delante
de mí “ sólo es una proyección
de mi propia mente”. Así que esencialmente ¿no
hay nadie ahí fuera? Si yo aún percibo un rasgo
negativo en otro, eso significa que yo aún mantengo
ese pensamiento en mi propia mente y que aún no me
he desprendido de él. Aún lo mantengo y es
por eso por lo que aún lo veo.
David: Sí, todo pensamiento o se
proyecta o se extiende. Los pensamientos de ataque
se proyectan. Los pensamientos reales se extienden. El
mundo que percibimos es sólo una representación
de nuestros pensamientos. Los pensamientos de ataque
se mantienen fuera de la conciencia y “se ven” entonces,
en el mundo, como si fuesen externos o independientes de
su “hacedor”- nuestra propia mente.
Pregunta: No sé, hay algo más.
Sólo quiero mirar esto de manera más profunda.
Pienso que hay un aspecto de todo esto que no estoy entendiendo,
si no , o no lo habría sacado. Así que hasta
donde tú quieras llegar con este tema será estupendo. David: Todo
el mundo, en lo más profundo, desea
verse libre de pensamientos de ataque o de juicio personal. De
hecho, esa es la única libertad. El proceso
de renunciar a los juicios puede parecer ser
difícil. Realmente no lo es una vez que el valor del
no juicio es comprendido por la mente. Para el ego
la renuncia al juicio se percibe como personalmente insultante. El
abandono del juicio es, a menudo, interpretado por el ego
de esta manera: “Eh, yo soy una persona madura y competente.
He aprendido muchísimo de los útiles juicios
acerca del mundo y no puedo estar totalmente equivocado al
respecto”. Se nos dice en las primeras lecciones
del Libro de Ejercicios que nuestra mente está llena
de pensamientos sin significado, lo que sería la interpretación
del ego. Comienza con un verdadero sentido de humildad
y verdadera modestia y di: “OK, quiero comenzar
admitiendo que mi mente está llena de gran cantidad
de pensamientos que no provienen de mi Padre que está en
el Cielo”. Se comienza a ver que, en verdad, se necesita
una revisión de la mente en lo que respecta a uno
mismo y al mundo.
Las primeras lecciones
ayudan a aflojar en la mente
la forma en la que normalmente percibimos. Las últimas
lecciones del curso son maravillosas afirmaciones de la verdad. Éstas
son reflejos de mis pensamientos reales. Éstos son
los pensamientos que pensamos con Dios.
Pero los pensamientos reales están sepultados en
la mente por debajo de los juicios y de los pensamientos
de ataque. Estos oscuros pensamientos necesitan ser traídos
a la conciencia antes de que puedan soltarse.
Pregunta: Creo que es fascinante cuán
esencial es darse cuenta de que no hay nadie ahí afuera
y que si necesito sanar un pensamiento o juicio negativo,
aparecerá en la pantalla. Pero la llave de lo que
estoy oyendo es la necesidad de ser consciente de todos los
pensamientos de ataque, observar mi mente y tener la voluntad
de entregárselos al Espíritu Santo. Así es
como me libero de ellos. Pero ¿cómo me vuelvo
consciente de los pensamientos de ataque inconscientes?
David: Simplemente relájate y déjalos
salir a la conciencia. El ego parece tomar miles de formas
en la superficie. Como un pensamiento fragmentante, el ego
parece fragmentar, una y otra vez. Pero tiene una característica
común por la que siempre se le puede identificar.
La simple, y defectuosa premisa detrás del sistema
de creencias del ego, a pesar de las muchas formas que toma,
es la creencia de que hay una causa real además de
Dios y es que las ideas abandonan su fuente. Esta es la creencia
de que hay causas en el mundo aparte de la mente, y que estamos
a su merced. Si se puede comprender la imposibilidad de esta
premisa, el ego está fuera de circulación.
El ego es identificable sin importar sus muy diversas formas.
Con la observación constante de la mente junto con
el Espíritu Santo y teniendo en cuenta nuestros pensamientos,
el pensamiento del ego se ve como irreal, en vez de verse
como aterrorizante. Una vez que se pueden discernir los pensamientos
del ego, viéndolos por lo que son, se sueltan de inmediato.
Tan pronto como se puede ver lo falso como falso, una creencia
como simplemente una creencia, entonces ya no estamos a su
merced. En un avanzado estado de entrenamiento de la mente,
los pensamientos del ego pueden prevenirse, incluso antes
de que entren en la mente.
La clave para el discernimiento, la llave maestra que mencioné anteriormente
en la analogía del World Trade Center, es el simple
reconocimiento de que sólo la mente es causativa y
de que la mente no puede crear más allá de
sí misma. Todas las creaciones erróneas,
el cosmos espacio/temporal es el efecto irreal de una causa
irreal. La aparente inversión de causa y efecto es
la base del ego. La expiación corrige esta inversión.
La característica de esta misma inversión es
la creencia de que hay algo causativo en el cosmos espacio/temporal
en la pantalla del mundo. En términos sencillos, es
la creencia de que algo del mundo puede dar o quitar nuestra
paz mental.
El ego te está diciendo, como cuerpo, que necesitas
encontrar un entorno pacífico donde vivir. El ego
te está diciendo que si tú, como cuerpo, tienes
un buen seguro médico, un buen seguro de vida, lograrás
tener paz mental. El ego está diciendo que si tú,
como cuerpo, encuentras el compañero adecuado, la
pareja perfecta, entonces, tendrás felicidad. El ego
te está diciendo que si tú, como cuerpo, consigues
las piezas del puzzle, si tú consigues el guión
para que se ajuste a lo que tú lo quieres, serás
feliz y tendrás paz. ¡Qué chanchullo! ¿Cuánto
tiempo pagaremos ese juego antes de que veamos que no hay
nada al final de ese túnel? Buscar el compañero
adecuado, el empleo adecuado, el lugar adecuado para vivir,
y clima adecuado, es verdaderamente como la persecución
de un ganso salvaje. Esa clase de búsqueda intenta
traer paz a la mente y felicidad, cambiando la forma, en
vez de aceptando el propósito del Espíritu
Santo. Uno nunca puede encontrar felicidad duradera y paz
en el mundo. Acéptalo pero no te pares en ello. El
Espíritu Santo nos conducirá a sueños
felices para luego despertar completamente del sueño.
Tanto si nos parece conseguir lo que pensamos que es deseable
en la forma, o si nos sentimos privados de algo en la forma,
el Espíritu Santo nos recuerda suavemente: Eres mente,
todo mente y mente pura. Lo que piensas que hiciste “separado
de Dios” ha sido deshecho. Lo tienes todo porque tú lo
eres todo. Aceptar este hecho es encontrar la llave maestra.
Pregunta: Sabía que tenía
que estar aquí hoy, pero no sabía por qué.
Esta charla ha tenido mucho sentido para mí. Lo pone
todo bajo una luz diferente. La ira me estaba destruyendo
a mí y a todos lo que me rodean. Estoy muy agradecido
por tener una manera diferente de ver las cosas. Gracias
a Dios hay otra forma. Oyéndote hablar, David, se
disipa mucho el miedo. Ahora puedo dar la bienvenida al trabajo
con el Espíritu Santo al tiempo que me muevo por experiencias
sobre este planeta y despierto a la Verdad. Gracias. |